
Entre las numerosas aplicaciones de Photoshop está el trucaje de fotografías de patéticos personajillos del corazón y del páncreas, aunque no sólo la prensa del cuore utiliza el popular programa para borrar la papada y el michelín de vicetiples y cantamañanas de toda índole y estado etílico. También los espías más sofisticados del mundo utilizan el software para borrar su rastro tras una peligrosa misión de las de salvar al mundo de un holocausto nuclear.
Este es el caso de la entretenida jornada de pesca del superintendente Vicente, el líder sin discusión de la TIA, digo del CNI. Los secretos de estado más insondables, la lucha contra ETA, el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero subsiguiente pasan por las manos de este hombre, del cual depende nuestra seguridad y nuestro futuro como nación libre. Y si James Bond se distrae en el transcurso de sus misiones en el casino de Montecarlo o en alguna isla del Caribe anglófono, nuestro espía de espías se solaza con el noble arte de la pesca de peces espada. Nada que objetar mientras se lo pague él, a no ser que todo esto no sea sino una sofisticada tapadera y estén en realidad esperando un submarino atómico que les va a entregar los planos del programa nuclear de Kim Yong Il, el líder norcoreano con tupé. Y si por ello hace falta ocultar la presencia de Vicente en la misión, se coge el Photoshop y se planta en el lugar de su cabeza la de un señor con bigote y perilla que andaba por ahí. Con dos cojones, oiga. Y con dos cabezas iguales, claro: o el informático tenía prisa, o ahora el CNI recluta gemelos idénticos, lo que puede ser útil en algunas misiones, como en el caso de que las espías rusas buenorras también sean gemelas y así todo queda bajo control.
Sin embargo, en un audaz alarde de periodismo de investigación, hemos conseguido en rigurosa exclusiva la auténtica foto de Vicente -nombre en clave del Sr. Sáiz-, el audaz director del Centro Nacional de Inteligencia (sic), sin trucajes ni pixelados. No he podido conseguir, sin embargo, una foto con las verdaderas caras del resto de los presentes en la jornada lúdico-pesquera que se desarrolló en Senegal hace unos meses. Hubieran podido ver a los agentes Anacleto, Mortadelo (disfrazado de pez espada), Filemón, y hasta al profesor Bacterio y a la secretaria Ofelia, que se sumaron al evento ya que estaba pagado.
Todo lo anterior y la realidad está más conectado de lo que parece. Como (casi) todo el mundo sabe, Alberto Sáiz ha practicado la pesca y la caza en diversos lugares de Africa y América a cargo del sufrido contribuyente español, y no contento con ello, de paso utiliza las cámaras frigoríficas del CNI para guardar las piezas capturadas, ya sean terrestres, voladoras o acuáticas. Y a todo esto me pregunto para qué rayos hay cámaras frigoríficas en las oficinas de los espías: ¿Es que conservan restos de un par de marcianos caídos en Albacete como los de Roswell? ¿O es que le realquilan espacio a Mercamadrid para cuadrar el presupuesto?
No sólo eso: A Sáiz le hemos pagado la seguridad de su casa (eso no me parece mal del todo, dentro de un límite) y una tele último grito Loewe de 5.000 euros para su chalet, ya que la que se le llevó en un principio no era de su gusto. Entiendo que tenga una pantalla estupenda en su despacho para sus conferencias encriptadas con los espías... ¿pero para qué coño quiere una superpantalla en su casa? ¿para ver Gran Hermano XXVII? Por si fuera poco, los espías tienen que limpiarle la piscina con trajes y gafas ad hoc y cepillos para rascar las algas: Agentes haciendo de limpiapiscinas, lo que faltaba para una nueva aventura de Mortadelo y Filemón. Me estoy imaginando la contraseña para entrar en la casa a realizar la misión: "El kilo de sardineta ha subido otra peseta"
Pero como decía Superratón (*), "No se vayan todavía, aún hay más": los espías de élite se dedican a ir a Galicia cada año a comprar la cosecha de patatas de un familiar. Y yo, persona abierta a las novedades, entiendo que la patata gallega goza de merecida fama y que con un buen pulpo están estupendas, con su aceite de oliva virgen, su sal gorda y su pimentón. Pero ¿hace falta utilizar espías para esto? ¿Tan buenas son esas patatas que nadie puede conocer el secreto de la tortilla de ídem de Sáiz? ¿No podría mandar a la asistenta al Carrefour más cercano a hacer la compra?
Que el tono pizpireto y jacarandoso de los párrafos anteriores no les distraiga de la triste y cutre realidad. Una vez más estamos ante un alto cargo que se cree que el área bajo su responsabilidad es su cortijo personal del que puede chupar con fruición todo lo posible mientras dure: Si se puede sacar por la patilla una tele de 5.000 euros ¿por qué sacar una de "sólo" 3.000? Si le limpian la piscina por la cara (dura) ¿para qué rascarse el bolsillo pagando a un profesional del gremio como hace todo el mundo? (me refiero a todo el mundo que tenga piscina, claro). Y si el viaje es en un Falcon del ejército ¿para qué gastarse la pasta en un billete de avión?
No nos perdamos que hoy este Superagente 86 con zapatófono de marca ha comparecido a puerta cerrada en el Congreso para justificar los gastos y los viajes, con facturas y todo. Pero no creo que Vicente tenga problemas para conseguir unas cuantas facturas falsas para hacer creer que todo es legal, al fin y al cabo se dedica a eso: Si se puede entrar en los servidores del Pentágono ¿no se va a poder uno hacer una facturita falsa como un billete de siete euros para desgravar el IVA?
Pero si alguno creía que esto era todo, ya llegamos a las últimas partes del "chou", digna de una película de espías con Esteso y Pajares en los papeles estelares: Puestos a pinchar, se pincha el teléfono de un amigo para espiar a la chacha ecuatoriana, ya que al parecer hablaba mucho con su novio. ¿Es o no es de Esteso y Pajares? ¿Es o no es de chiste de Chiquito de la Calzada?: Los guardianes de la Civilización Occidental chafardeando sobre los "sí, mi amol" de Gladys Francisca de Todos los Santos.
En su indesmayable afán por llegar al fondo del asunto, Vicente remata la faena utilizando la máquina de la verdad (¿de qué verdad?) para averiguar qué agentes han filtrado la información de los delitos de este espía de tres al cuarto cutre.
¿No se imaginan la escena? ¿No ven al profesor Bacterio conectando cables y tubos al sufrido Mortadelo disfrazado de topo al servicio de El Mundo?
(*) Como se puede ver, el nivel de mis citas sube como la espuma. ¿Para qué citar a Oscar Wilde cuando se puede citar a Mighty Mouse?
miércoles 24 de junio de 2009
El Superintendente Vicente
sábado 30 de mayo de 2009
Este Barça no es el Farsa
Sé perfectamente que el subtítulo de este blog dice, entre otras cosas, "Para los vikingos Madridistas". Soy del Real Madrid desde que puedo recordar, cuando un día de 1971 se organizó un partido de fútbol en el colegio de las monjas alemanas de San Sebastián, donde yo hacía pre-escolar.
El partido era entre la Real Sociedad y el Real Madrid. Todos los niños de cinco años perfectamente uniformados de blanquiazul unos y de blanco los otros, contrapunto deportivo al habitual uniforme diario del colegio, camisa blanca, cardigan azul marino con el escudo y pantalón corto y corbata de ojo de perdiz. Un partido con los padres de todos como testigos, precursores patilludos, encorbatados y civilizados de los Ultrassur y de la Peña Mujika.
Aquel día me vi de blanco. Con mi aspecto vikingo (físicamente, quiero decir) parecía una miniatura de Schuster, que años después jugaría en el Real Madrid (Sí, y antes en el Barça).
Desde aquel día he sido, soy y seré madridista. He estado los últimos dos años en Cibeles por las Ligas 30ª y 31ª, he estado allí también en 2002 cuando la última Champions (9ª). En la Plaza España de Zaragoza cuando las Champions de 1998 y 2000. Podría ser un Ultrassur si no fuera porque no puedo ser miembro de una banda de descerebrados neonazis. Lo digo sólo como ejemplo de cuasi-fanatismo madridista.
Así, el habitualmente ecuánime MedinaSidonia pierde los papeles cuando se trata de "su" Real Madrid. Y por eso, lo que voy a decir ahora tiene (creo) más valor. Habrá amigos que me conocen y que no se crean que yo he escrito esto. Alguno pensará que un boixo noi tiene en este momento una pistola apuntando a mi cabeza y me amenaza con disparar si no escribo estas líneas. Nada de eso.
En fin, lo que POR UNA SOLA VEZ voy a decir es que este FCB es fantástico. Juega como los ángeles, me da una envidia nada sana verlos jugar, sobre todo si lo comparo con el lamentable juego de mi equipo. El "Día de la Aniquilación" (2-6 en Chamartín) terminé aplaudiendo a Xavi, Iniesta, Messi, Henry y compañía. No se podía hacer otra cosa que mirar y disfrutar de su juego. Y si además pienso en el chorizo delincuente mentiroso que ocupó la presidencia del club los últimos tres años... lo cierto es que me indigno más cuanto más lo pienso.
Reconozco que aunque el Manchester United no es un club que me caiga bien, yo iba con los ingleses el pasado miércoles. Si hubiera sido el Liverpool el que hubiera jugado la final, hubiera cantado el "You'll never walk alone" en el bar donde vi el partido. Nada raro: medio Manchester, todo Liverpool y casi todo Londres iba con el Barça; y todo Madrid y una parte importante de Barcelona (los del Español) iban con el ManU. Nada político ni nada que se le parezca: el fútbol es pasión, amores y odios, filias y fobias. Si la final la hubiera jugado el Patético de Madrid, también hubiera ido con los mancunianos.
Sin embargo ahora me toca reconocer que este año el Barça ha jugado de ensueño. Hay algo positivo en todo esto: Iniesta, Xavi, Pujol, Piqué... son base de La Roja y mientras ellos estén ahí, España puede aspirar a cualquier cosa. Incluso a ganar el Mundial de 2010.
lunes 18 de mayo de 2009
La gripe española

Siempre me había preguntado por qué a la pandemia de gripe de principios del siglo XX se le llamó "la gripe española". Lo que pasa es que cuando me lo preguntaba no tenía un ordenador a mano para consultar al oráculo Google, y cuando estaba delante del teclado no me acordaba de mi duda epidemiológica. Finalmente con esto de la gripe porcina coincidieron un día la duda existencial y el acceso al PC, con lo que descubrí que la gripe en cuestión que mató a hasta 100 millones de personas no comenzó en Cuenca. El motivo de llamarla "gripe española" o "Spanish flu" es que como casi toda Europa y EEUU estaban en mitad de la Primera Guerra Mundial, la prensa de esos países no hablaba de la enfermedad debido a la censura. Sin embargo, como España no estaba metida en la guerra en la prensa española se hablaba con libertad de ella, y por tanto a casi todos les parecía que sólo España estaba afectada con la enfermedad. Lo cierto es que parece que el "paciente cero" estaba en Kansas, un poco lejos de Albacete, Cuenca o Villanueva del Pardillo.
Una vez que me he quedado tranquilo al saber que mi país no es responsable, ni siquiera indirecto, de la muerte de los casi 100 millones de enfermos de influenza, vuelvo a la expresión que da nombre a este post para afirmar que estamos ante otra pandemia, esta vez de alcance sólo español.
Un virus se ha extendido a lo largo y ancho del país. No encuentro otra explicación a lo que pasa aquí, y ni siquiera se conoce un Tamiflu que pueda curar el comportamiento errático, enfermizo y masoquista de mis conciudadanos. Un Tamiflu con nombre de oposición política al des-Gobierno de España.
La semana pasada tuvo lugar el anual debate sobre el estado de la Nación. Una vez acabado (no seguí ni un sólo minuto) las encuestas dan como ganador por K.O. a Zetapé. Y el problema es que no me extraña ni lo más mínimo. ¿Cómo, con la que está cayendo, el patético presidente que sufrimos puede salir indemne de esta batallita? La respuesta es que el auténtico Bambi de la política española no es el que creíamos. El verdadero cervatillo de Disney es Mariano Rajoy y su simpática pero patética cohorte de palmeros. El virus, contrariamente a lo que se pueda pensar, no es Zetapé: La verdadera enfermedad que tiene a media España en cama con 40º de fiebre sin ir al trabajo es el Pardillo Popular.
No, no es que el paro sea culpa de Rajoy, ni mucho menos. Los cuatro millones y pico de desempleados tienen (tenemos) bastante con buscarnos la vida por ahí como para hacer leña del "líder" popular. La culpa de (no todos) los parados es de la lamentable, patética, pasiva, engañosa, indolente política del Gobierno. Si no se hace nada más que el Plan E (Estulto), los parados seguirán cayendo como goles en la cuenta a favor del Barça. Tanto parados como goles del Barça son dos desgracias, de dimensión diferente, eso sí. Al menos desde mi modesto y vikingo punto de vista.
Pero la culpa de que sean Zetapé y la meliflua Salgado los que guíen los designios económicos de España sí es de Mariano Rajoy. Y es que ni siquiera yo, votante popular desde 1986, voy a darles ni un solo voto de confianza más. Lo dije hace un año, tanto antes como después del congreso-aclamación que tuvo lugar en Valencia tras la derrota en las generales de 2008. Cuando haces lo mismo, obtienes el mismo resultado en el mejor de los casos. Y en Valencia, en lugar de producirse una catarsis en el partido que llevara al PP a la Moncloa en 2012, se optó por continuar casi con las mismas estrategias que han conducido a dos derrotas consecutivas.
Si en 2004 hubo un atentado en Madrid que puede justificar la derrota (otra cosa es que se perdió por lo mal que el PP gestionó el tema, pero eso es otra cuestión que no se trata aquí), en 2008 no ocurrió nada que distorsionase los comicios como cuatro años antes. O mejor dicho, lo que ocurrió es que había un parvenu en Moncloa que es el peor Presidente del Gobierno desde 1975, y al perder Rajoy otra vez, quedó como el peor candidato desde 1975.
La verdad es que ha habido candidatos peores, porque me acuerdo de Hernández Mancha por el PP y de Almunia por el PSOE, pero ya hablaremos otro día de los candidatos anteriores.
El virus de gripe política española no ha conseguido contagiar al resto de Europa: En Francia el nuevo Napoleón Sarkozy no se dejó ganar por Ségolène Royal, más conocida como "La Zapatera". En Alemania la escotada Merkel venció al antipático Schröder. En el Reino Unido, los conservadores van a derrotar a los laboristas en cuanto se produzcan las elecciones con toda seguridad, y el aburrido Gordon Brown dejará Whitehall en breve. Finalmente, en Italia Berlusconi arrasó al melifluo Prodi, aunque en este caso creo que los italianos no han salido ganando (y no deja de ser gracioso que "prodi" signifique en italiano "valientes"), pero aunque resulte un consuelo estúpido siempre sabremos en España que tener a Zetapé no es lo peor que nos podría ocurrir: Berlusconi podría haber sido español.
Así, con los casos italiano y español se demuestra una vez más que como decía Oscar Wilde (perdón por citar al más tópico autor de citas) una persona no se define por la altura de sus amigos, sino por la de sus enemigos: Cuando Fernando Alonso ganó el mundial de Formula 1, lo hizo con Schumacher en activo corriendo para Ferrari, y la victoria del español tuvo un valor muy diferente a si la hubiera conseguido con el alemán ya retirado. Igual ocurre con el número 1 en la ATP de Rafael Nadal, que se ha producido con Federer en las pistas. Y ya dijo Jorge Lorenzo que quiere ganar el mundial de MotoGP mientras el dorsal 46 de Valentino Rossi sigue paseándose por los circuitos, porque ganarlo sin él no tiene el mismo valor.
Si a Zetapé le pones delante a Rajoy, la consecuencia es el triunfo del indocumentado e ignorante individuo que arrastramos como presidente desde hace cinco largos años. Y claro, parece que ZP ha sido refrendado por los españoles, cuando lo que me temo es que los españoles querían a alguien con un perfil diferente al sinsorgo Mariano. Zetapé ganó por mentiroso, pero también por incomparecencia de algún rival de una cierta altura. Y el problema no es ya lo que venimos sufriendo desde 2004: el problema es que veo que en 2012 las posibilidades de que vuelva a ganar son altas, porque parece ser que nuestro registrador de la propiedad excedente favorito planea una tercera intentona al poder.
Ya he dicho alguna vez que Marianete me hubiera parecido un buen presidente de haber ganado las elecciones de 2004. Hubiera tenido cuatro años para demostrar a los españoles que "podía". Ahora son los españoles los que le han dicho ya dos veces que "no puede". Y él, como si oyera llover. La pandemia parece que va a convertirse en endemia.




















































