
Erase una vez un continente destruido por la guerra. Europa entera estaba en ruinas tras la II Guerra Mundial. España lo estaba tras su propia guerra civil. Sólo dos países se habían salvado de la destrucción: Suiza gracias a su neutralidad, y Portugal porque no se combatió en la Península Ibérica.
A un general estadounidense que entonces (1948) era Secretario de Estado, se le ocurrió un plan para reconstruir Europa con un doble objetivo: Por una parte frenar el posible avance del comunismo en Europa Occidental. Por otra, recuperar la economía europea de modo que volvieran a convertirse en clientes para sus productos. Y es que de poco le servía a EEUU tener una economía saneada tras la guerra si los posibles clientes estaban arruinados y hambrientos. Hoy, se cumplen sesenta años de su firma.
Lo cierto es que lo que motiva este post ocurrió hace bastante tiempo, pero quería escribir sobre ello porque en su momento me pareció sangrante. Es algo que me ha rondado la cabeza durante muchos meses.
Ocurrió durante un Consejo Europeo a mitad de la segunda legislatura de Aznar. La economía alemana no pasaba por su mejor momento, y España en aquellos años daba lecciones de gestión pública a Francia, a Italia y a la propia Alemania. Lo cierto es que Aznar y Gerhard Schröder no se tenían mucha simpatía. Además de ser de espectros ideológicos diferentes, Aznar tenía feeling con Tony Blair o con Berlusconi. Y no lo tenía en absoluto con Chirac o con el alemán. Al margen de que el pintoresco Silvio sea bastante payaso y Chirac fuera un calamar siempre con su grandeur perdida a cuestas, nada nuevo bajo el sol: Te llevas mejor con unos que con otros, y ya está.
Pero claro, allí llegó don Gerardo, el alemán antipático ahora a sueldo del gas ruso de Gazprom, a decirle a Aznar que era muy fácil tener superávit en las cuentas si se recibían 100.000 millones de euros en fondos europeos desde 1986. Parte de ellos pagados por Alemania. Tampoco se cortó al decir que España no podía estar en el G-7 mientras fuera perceptora de esos fondos.
No sé si es que le fastidió que el Real Madrid eliminara al Bayern de Munich de la Champions en cuartos de 2002, y que después le ganara la final al Borussia de Dormundt con el increíble gol de Zidane en Glasgow.
El caso es que parecía que nos tenía atravesados. Y en aquel momento a mí me hubiera encantado hablarle del General George Marshall y su plan para salvar a Europa. Alemania incluida.
Alemania, la nación que provocó la guerra, fue salvada del hambre y la ruina total por los norteamericanos. Acertadamente, y a diferencia de lo que ocurrió tras la Primera Guerra Mundial, al país culpable no le le impusieron durísimas sanciones. Si el Tratado de Versalles de 1918 fue una de las causas de la posterior segunda guerra (como las sanciones a Irak tras la primera Guerra del Golfo provocaron en gran parte la segunda y actual, parece que no aprendemos de la Historia), el Plan Marshall tal vez evitó una tercera. O no, nunca lo sabremos, claro.
El caso es que casi toda Europa recibió una lluvia en forma de miles de millones de dólares. El maná yankee que recuperó en pocos años la economía de todos los países participantes, y la llevó al nivel previo a la guerra.
Y digo "casi toda Europa" porque en España no se vió ni un dólar. Ni en la película de Berlanga, ni en ningún sitio. Portugal o Suiza recibieron fondos, y me encantaría saber sus méritos. Sobre todo los de Portugal, que sufría una dictadura similar a la española.
Aquí andábamos entonces con lo de la "unidad de destino en lo universal" y estupideces similares. Con Franco, el dictador pequeñito y con voz atiplada que nos tuvo cuarenta años en blanco y negro (casualmente mi padre compró la primera TV en color a principios de 1976). Ya asomando los años sesenta vino Eisenhower, y se trajo con él algunos aviones Lockheed F-104 y algunas ayudas a cambio de instalar bases militares en Torrejón, Zaragoza y Rota. A partir de entonces, pudo comenzar a mitad de los sesenta un cierto desarrollo español. Pero nada que ver con el Plan Marshall.
Europa recibió 13.000 millones de dólares de la época. Aproximadamente calculemos 150.000 millones actuales. El caso es que Alemania, pese a haber provocado la mayor destrucción de la historia, recibió su parte. Exactamente recibió 1.448 millones de dólares (unos 16.000 millones actuales). Y esto pongámoslo en relación con el PIB alemán de los años 40. Y con el PIB europeo del momento.
Tras el Plan Marshall, en 1952 la economía europea se había recuperado y siguieron dos décadas de crecimiento económico sin precedentes. Es fácil explicar el famoso "milagro alemán": Además de ser gente competente, se pusieron las bases del crecimiento gracias al Plan.
Y cincuenta años después vino Herr Schröder con su cara de rottweiler cabreado a decirnos que era fácil tener superávit en las cuentas con "su" dinero.
¿Cómo sería España si hubiera gozado de las mismas ventajas que Francia, Gran Bretaña, Italia y Alemania? Probablemente no sería diferente de lo que es hoy. Sólo que hubiéramos llegado a ser lo que somos muchas décadas antes.
Los fondos europeos han servido de mucho a España. El resto de Europa pensó con razón que hacer de España un país rico les serviría para acceder a un mercado de 45 millones de consumidores (entonces éramos 39). Y ha funcionado, qué duda cabe. Hemos aprovechado ese flujo de euros como aprovechó Alemania su flujo de dólares.
Lo que me jode (empleo aquí esta palabra porque realmente me jode) es que Herr Schröder tenga tan mala memoria. Sin duda no recuerda los carteles que como el de la foto de arriba decían "Freiebahn dem Marshallplan" (Vía libre al Plan Marshall). Parece que le duela en su cartera, cuando los 300.000 euros anuales que le paga ahora Gazprom son para que no duela ni la cartera, ni nada. Por su edad (nacido en 1944), y si hubiera estado en Berlín, podría haberse beneficiado del puente aéreo que los norteamericanos llevaron a cabo para alimentar a una ciudad bloqueada por los soviéticos, que se moría de hambre. Qué mala memoria, Gerardo.
Gracias a Alemania y a otros por lo que han hecho. Entre los fondos y que somos gente competente (el 1% de nuestro PIB será de fondos europeos pero el otro 99% lo hemos creado nosotros, ayudado por esos mismos fondos, eso sí) nos hemos convertido en un país muy rico.
Ahora nos tocará hacerlo a nosotros con Polonia, Chequia, Bulgaria, Rumanía...
Pero a don Gerardo, que le den.
PD: Ya que me he metido en la época de postguerra, un día tengo que analizar cómo un país como Argentina, que entonces era tan rico como Canadá y tiene todos los recursos naturales que quiera, ahora es lo que es.
jueves 3 de abril de 2008
El Plan Marshall, los fondos de la UE y el alemán protestón
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2 marineros comentaron:
Excelente blog e interesante análisis sobre un hecho económico del que rara vez se habla.
Enhorabuena y espero que sigas así por muchas entradas más.
No te engañes, quizá España no fuera tratada con justicia durante el plan Marshall, però mientras los alemananes se lo curran, invierten desarrollan i aplican las innovaciones, en Españana, un país de 40pico millones han trabajado siempre 20 millones, y si ha subido eso ha sido gracias a la inmigración. Mientras en España tenemos un cuerpo de funcionarios muy superior al de Grna Bretaña y Alemania juntos, mientras la gente en Andalucía esta de Romerío y fiesta en Alemania estan currando.
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