
Muchos recordarán aquella campaña de publicidad de los 90s cuando el Atleti de Madrid bajó a segunda división: "Un añito en el infierno". Luego estuvieron dos. Los indios llegaron a segunda un poco creciditos, pensando que iba a ser pan comido volver a ser el equipo que sólo un par de años antes había ganado en la misma temporada la Liga y la Copa. Y su afición indesmayable estaba allí para ayudarles. Sin embargo el primer año pagaron cara su falta de adaptación y su soberbia, y fueron dos temporadas (y gracias) las que finalmente estuvieron en el infierno.
Para ser tan vikingo del Real Madrid a veces soy, o hago un poco el indio como los del Atlético.
Hace dos años al poco de llegar a Madrid para trabajar, me quedé sin empleo. La compañía en la que estaba desde hacía poco tiempo suspendió pagos por razones que no vienen al caso, y se libraron de mí un poco antes de que eso ocurriera: yo era responsable de crear una nueva división de negocio, y decidieron de un día para otro que no era el mejor momento para hacerlo. De modo que hasta hace unos días, yo engrosaba las listas del paro. A mí me parecía increíble haber estado sin trabajo dos años, nada menos. Para algunos sería mala suerte, para otros mi propia incompetencia. Incluso algunos (mi madre especialmente) pensaban que mis expectativas estaban demasiado altas y que debía "bajar el listón". Y eso que he sido un parado privilegiado, todo hay que decirlo.
Por privilegiado entiendo que más o menos tenía medios para aguantar este tiempo, aunque naturalmente no al ritmo al que venía haciéndolo hasta que perdí mi empleo: Se acabaron los viajes en verano a la otra punta del mundo con mis amigos; apenas he podido esquiar las dos últimas temporadas, considerando que soy un enfermo del esquí alpino; frenazo a las cenas con vino excelente cada fin de semana, y parón total a viajes de puente. Por no hablar de ropa cara y caprichos diversos.
Para muchos que lean esto, estas "renuncias" les parecerán propias de un cretino demasiado bien acostumbrado a las salas VIP de Barajas y de Atocha, a beber vino bueno y a manejar su tarjeta oro con alegría; un pijo venido a menos que ha conocido por una vez "el lado oscuro".
Para mí, también.
Cuatro pinceladas de mi perfil les sacarán de dudas: sólo les diré que soy un tipo de 42 años y de clase media-alta, antiguo alumno de los Jesuitas de San Sebastián y Zaragoza, universitario y Master del Universo por una de esas escuelas de negocios que salen en los rankings como de las "más mejores" de la galaxia. Pasé un tiempo en Irlanda, por lo que hablo perfectamente inglés y hablo decentemente francés e italiano. Mi experiencia es de unos quince años en dirección comercial y general en empresas de gran consumo. Ese es mi perfil más o menos profesional. El personal no viene al caso, aunque alguno ya estará pensando que soy un perfecto modelo de gilipollas engreído.
Sólo un apunte personal: Me lo he pasado en grande. Me he divertido a lo largo de los últimos 25 años como nadie. Y no me refiero a las juergas (que también), sino a la vida en general. Y seguiría así si no fuera por este lapsus en el infierno, aunque no me arrepiento de casi nada; primero porque no sirve para nada arrepentirse, y segundo porque todos estamos expuestos a cometer errores y yo los he cometido, como todo el mundo. Lo importante es aprender de ellos y seguir adelante.
No negaré que he tenido oportunidades. Mi familia no es millonaria ni nada de eso, pero lo cierto es que mis hermanos y yo hemos podido formarnos como cada uno ha considerado oportuno. Por eso uno es notario en algún lugar del norte de España, y otro es directivo en una importante compañía de distribución. Y yo soy lo que soy, que hasta hace dos años no estaba nada mal. Siempre he creído que la injusticia no es tener oportunidades, sino no aprovechar las que tienes. Y considero que aprovechamos bien las que tuvimos.
Y yo me preguntaba ¿cómo alguien como yo ha podido estar así dos años? ¿Porque soy un cretino vanidoso y me lo he merecido? ¿por pura y simple mala suerte? Pues supongo que hay una mezcla de todo. El caso es que yo me creía un ciudadano Alfa del mundo feliz de Huxley disfrutando del soma del Rioja gran reserva, los deportivos biplaza y los trajes de Zegna. Pero en un abrir-y-cerrar-de-ojos me convertí en un Epsilon mantenido por el estado (más o menos).
Me gustaría decir que he aprendido alguna lección. Antes era un tipo con un ego enorme, aunque a estas alturas del post alguno ya lo sospechaba. Casi uno de esos que tenían que subir solos en el ascensor porque entre mi ego y yo no cabía nadie más, si me permiten la broma. Tenía una ventaja, y es que en el ascensor no tenía que hablar del tiempo con mi ego.
Era uno de esos que tenían que tener el coche más rápido, esquiar mejor que nadie, tener el reloj más caro y demás soplapolleces por el estilo... porque yo me creía más listo, y más alto que nadie. Yo me temo que mi ego y mi tontería seguramente no habrán desaparecido del todo. Siguen ahí, aunque espero que hayan pasado a un segundo o tercer plano.
Por otra parte, como mis hermanos, primos y amigos han salido más o menos de los mismos sitios que yo, los hay con coches más rápidos o con relojes más caros, o lo que sea. Pero sobre todo los hay más listos que yo. Aunque son mis amigos, y yo no compito con mis amigos (ni ellos conmigo). Aunque eso sí, soy el que mejor esquía sí o sí (no podía resistirme a decirlo).
Con el ego que conservo me digo a mí mismo que todo ha sido mala suerte, una confluencia negativa de las estrellas, un mal de ojo de alguna ex-novia cabreada que me ha hecho vudú... pero yo no creo en esas cosas, así que yo diría que salvo la lamentable excepción durante un proceso concreto de un presidente de empresa totalmente psicópata (si fuera budista pensaría que era la reencarnación de Amon Göth), tal vez la culpa no sea mía, pero la responsabilidad sí.
Por eso no quisiera dejar de tener presentes estos meses en el futuro. Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. En España decimos eso de "lo que no mata, engorda", pero ambas cosas significan lo mismo. Si esta situación no ha podido conmigo, ahora debo ser mejor tipo que antes, y al menos esto habrá servido de algo.
Alguien dijo que para apreciar realmente lo bien que se está "arriba", hay que haber estado "abajo". Y es cierto: la sonrisa es más amplia si ha habido lágrimas, disfrutas más del esquí porque hay meses en los que no hay nieve, y posiblemente me cansaría de ellas si comiera las míticas croquetas de mi madre cada día (aunque no estoy convencido de esto último). Tonterías aparte, aunque mi "abajo" no haya consistido, ni mucho menos, en la pobreza o en la indigencia, lo he pasado mal. Y eso que por otra parte, no tengo una familia que dependa de mi económicamente y siempre me he negado a esclavizarme con una hipoteca, por lo que en ese sentido he estado muy tranquilo.
Sin embargo, yo soy persona de "comerme" mis problemas yo solo, sin "rayar" a nadie con ellos. Al fin y al cabo, mis problemas son míos y yo tengo que solucionarlos. Esa manía a veces me impide liberar mis cosas, incluso con mi familia o con mis mejores amigos. Puedo haber dado imagen de "viva la Virgen" y de despreocupado cuando por dentro me estaba recomiendo. Al final, uno está solo "apechugando" con las consecuencias de sus propias decisiones: Yo tomé la decisión de irme a esa empresa a pesar de algunas advertencias, y yo debía solucionar el problema.
Además, una relativa tranquilidad no te libera del agobio de levantarte cada mañana sin otra cosa que hacer que mirar el móvil a ver si te llaman para una entrevista, consultar las web de empleo en internet, esperar el domingo los suplementos económicos de los diarios, salir a tomar un café o a dar una vuelta hasta el Retiro para moverte un poco, o conducir un rato sólo para que el coche no agote la batería por estar parado.
O crear este blog y actualizarlo de vez en cuando.
Tus amigos te llaman para ver cómo te va y muchas veces no les coges el móvil, porque no quieres contar que todo sigue igual, que de la entrevista que tuviste hace una semana no han dicho aún nada, que de la de hace dos han dicho que no, y que de la de hace tres tampoco dicen nada pero sabes que va ser que no.
Tras casi dos años en el infierno como el Atleti, vuelvo a jugar en Primera. En esta temporada de rentrée espero mantenerme en la categoría, antes de plantearme ganar la Liga, y menos aún la Champions. He tenido una afición excepcional durante este periplo por el infierno, largo y dantesco. Y como Dante, he tenido muchos Virgilio que me han acompañado durante este tiempo por los nueve círculos del infierno. Tengo padres y hermanos. Y tengo amigos. Muy buenos amigos. Por eso quiero que estas líneas sirvan también de homenaje (muchos de ellos leen este blog y saben que es mío) a todos ellos. A los Virgilio guías por el Infierno y a las Beatriz Portinari que me han guiado de vuelta al Paraíso.
Aún tardaré algún tiempo en recuperarme de la sangría que han supuesto estos dos años. Mientras, mi armario se volverá a llenar de ropa carísima, volveré a viajar a la otra punta del mundo y volveré a beber vino estupendo. Por supuesto, esquiaré este invierno hasta que la nieve me salga por las orejas... pero espero no olvidar estos dos años. Es como si me hubiera visitado el fantasma de las navidades futuras, con la diferencia de que esto no ha sido un mal sueño sino algo terriblemente real. Así que espero que el viaje me haya hecho más listo, o como mínimo mejor persona. Volver a ser un Alfa tras haber vivido durante un tiempo como un Epsilon debería haberme enseñado muchas cosas. Amen.
Al menos (aunque no tenía duda) me ha servido, como he dicho antes, para constatar que mi gente de antes sigue siendo mi gente de ahora. Que todo el mundo ha estado ahí todo este tiempo detrás de mí, y en eso también soy un privilegiado. No debo ser un mal tipo, después de todo.
La imagen del cartel con Kiko Narváez a punto de golpear la pelota entre las llamas viene a mi cabeza. El Atleti se iba a pasar "Un añito en el infierno", que luego fueron dos. Pero dos años en los que su afición estuvo ahí, dando un paso adelante.
Aunque los lectores de mi blog no los conozcan, quiero que quede constancia de muchos de los que han estado ahí, indesmayables como la afición del Atleti. A riesgo de parecer Almodóvar agradeciendo su primer Oscar, este es mi "Frente Atlético" particular.
Parte de mi familia:
Madre E, Padre V, Hermano J, Hermano I, Cuñada L, Cuñada Y, Prima S ...
... y mis amigos:
En Zaragoza:
AA, CG, PMdZ, LEG, AD, JLL, JF, SB, RL, CL, CC, TS, AP, MEM, MS, RS, CM, FN, MVG, JR...
En MadriZ: Mis 6 amigos 6 del MBA del IE (JA&S, G&B, A&Ch)
En Alicante: J
En Sevilla: R
... ¡¡GRACIAS A TODOS!!
Espero no tener que devolveros el favor porque espero que nunca estéis en una situación igual. Pero todos habéis estado conmigo tanto en los gintonics a las cinco de la mañana como al otro lado del móvil cuando os he necesitado.
Para acabar este larguísimo pero agradable post, un muy especial recuerdo para mis sobrinos A, C, I (mi ahijada) y M (nacida durante mi estancia infernal): Os debo algunos regalos de navidad y cumpleaños, pero os compensaré. Palabra del tío MedinaSidonia.
PD: El Atleti ha entrado en Champions este año. Aunque por supuesto el Real Madrid gana la Liga de nuevo (y van 31), tres ¡hurra! bien fuerte por su afición (por una vez)...
...Y SOBRE TODO POR LA MIA.
domingo 20 de julio de 2008
Dos "Añitos en el Infierno"
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6 marineros comentaron:
Hola, reproduzco el comentario que he puesto en el hilo de menéame:
Despues de leer esto, creo que necesitamos una asignatura OBLIGATORIA que toda persona, sea de la clase que sea, debería pasar. Ponerse a recoger fresas durante 8 horas, estar cargando sacos de cemento desde las seis de la mañana, estar diez horas en una discoteca rodeado de borrachos, etc... al estilo de la mili. Pero ojo, este comentario no va para desprestigiar a la gente que desempeña esos trabajos, sino para que todo aquel que por sus circunstancias pueda pagarse una buena escuela, una buena universidad, etc.. y llegar a un buen puesto, sepa lo que es trabajar mucho, y que te paguen mal.
Ahora sé que muchos se tirarán al cuello diciendo "esta gente trabaja mucho para coservar sus puestos" y demás. No le quito mérito a eso, pero no olvidemos que esta gente a final de més tiene una nómina de varias cifras más que las de cualquera que trabaje en algun curro de los mencionados arriba. Despues de leer este artículo, el autor del mismo no dudo que ahora será mejor persona que antes, y verá con otros ojos a los currantes. Pero.. ¿Y todo lo malo que habrá echo antes que, como se arregla?
En muchos casos envidio a esta gente, no os lo voy a negar, y quien no desée un buen coche sin pensar en lo cara que está la gasolina, no tener que pensar en la hipoteca, sino donde te vas a ir este año de vacaciones, que desee subir aún mas en la empresa, sin tener que preocuparse si mañana estára despedido o nó... mis felicitaciones, en serio, no lo digo irónicamente. Vivirá mucho mas feliz que el resto.
Saludos, y suerte.
Ah, y no me malinterprestes, no pretendo ofender ni mucho menos. Solo pregunto si estas de acuerdo con lo que he escrito o no, que olvidé mencionarlo arriba.
Tras leer esta entrada a la bitácora, me gustaría comentarles algunas cosas.
Al igual que usted, pase por dos años de paro, soy lo que se llama un técnico altamente cualificado, de 40 años.
Esos dos años los pase gracias a la familia, sin ella seria imposible.
Desde esos dos años de paro he tenido siempre bastante suerte, plazas de trabajo, con ciclos de 7 u 8 años, tras los cuales me fui.
Creo que lo que usted cuenta, debería ser una experiencia que muchos directivos y empresarios deberían pasar, para tener un mínimo de empatia con la clase trabajadora.
Me he tomado la libertad de dar de alta su bitácora en mi lecturas semanales, le seguiré me parece interesante.
Saludos
Me ha gustado mucho tu entrada. Sospecho que no eras tan cretino como crees que eras. Quizá algo inmaduro. Lo digo porque me suena todo lo que cuentas.
Enhorabuena por tener tanta gente que te apoya. No hay más. Ve con pies de plomo en el nuevo trabajo. Que no vean que el dragón se ha vuelto delfín. Cuidate.
No creo que haga falta decir nada más que lo que hablamos el otro día y lo que has escrito aquí.
Iba a corregirte eso de 'lapsus en el infierno' porque, canónicamente, había de ser 'lapso en el infierno', pero no lo haré, pues 'even written that way it makes sense'. Me parece incluso más poético. Así que abrazos mil... y hasta el sábado que viene.
Curioso que te hagan un comentario con el pseudónimo el vuelo de Peter, sin duda es el propio Peter Pan...
He leído -y lo volveré a hacer- el post, pero a primera vista creo que hay dos plumas: la de "Medinasidonia" (o sea, tú), sobre todo en la segunda parte y la de "tu personaje" que hace aparición sobre todo al principio... Mientras sigas sabiendo distinguir, no hay problema, aun cuando yo lo mantendría algún tiempo a la sombra.
Tenemos pendiente un largo "bis a bis", el último -largo me refiero- creo que fue la noche del japo, mi útima noche en los madriles.Pero como te decía un colega por ahí arriba (aunque desde un tono social que no te va, eran palabras bienintencionadas), espero que algo te haya quedado aparte de los malos ratos... Especialmente que sepas distinguir ahora que (parte por el buen destino, parte por lo bien que lo venderás) volverán las oscuras golondrinas. Pregúntales donde estaban esos más de 750 días, que seguramente no todo habrá tan edulcorado como contabas, ¿o me equivoco?
Como siempre, el más fuerte de los abrazos.
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