
Da pena que la chica de la foto haya tenido que irse hasta Viena para poder llevar las banderas que siente. La Española y la Ikurriña. También son las dos que siento yo como español y donostiarra (y madridista, por si no ha quedado claro en posts anteriores). Esta chica no habría podido pasear por el centro de Bilbao para ver el partido en las mismas pantallas gigantes que el domingo tomaron las calles y plazas de toda España. Aparte de las razones desgraciadamente obvias, no habría podido porque el alcalde de Bilbao, el nacionalista Iñaki Azkuna, se negó a colocarlas, como en Barcelona el inefable (y socialista) Jordi Hereu.
Dentro del buenrrollismo general que se ha instalado en nuestro país tras la victoria histórica de La Roja, hay algo importante que destacar: Ahí estaban unos cuantos catalanes (Xavi, Pujol, Fábregas, Capdevila, Sergio García, Fernando Navarro), vascos (Xabi Alonso), madrileños (Casillas, De la Red, Reina, Torres), andaluces (Ramos, Güiza, Marchena, Juanito), asturianos (Villa, Cazorla), aragoneses (Arbeloa, nacido en Salamanca pero zaragozano que de hecho fue a mi colegio... unos años después que yo), castellanos (Iniesta), canarios (Silva), valencianos (Palop, Albiol), incluso un brasileño (Senna). Ahí estaban todos ellos tirando hacia el mismo lado, vestidos todos de rojo salvo un día que fueron de amarillo pero no importó: la superficie del gualda en la bandera es la misma que la del rojo. Y es que cuando los españoles vamos juntos hacia el mismo sitio, no puede pararnos nadie.
La base de las victorias durante más de 150 años de los Tercios de Flandes y de Italia en los siglos XVI y XVII, o la conquista de América, fue el trabajo en equipo. Los que llevaban las picas no se movían un pelo de su sitio y todos tenían su función. Piqueros, arcabuceros, caballería... vizcaínos, castellanos, aragoneses, gallegos... todos juntos hacia un mismo fin: Pavía, San Quintín, Gravelinas, Seminara, Garellano, Breda... No es algo muy distinto a las batallas en los estadios de fútbol de Austria y Suiza, si no contamos la sangre manando a borbotones y los miembros amputados, claro: Por feo que se ponga un partido, lo de "rodarán cabezas" y el "hay que salir a morir" es una forma de hablar incluso si juegas contra Italia, y en un barullo en el área no empiezan a volar ojos, codillos y dedos del pie como en la carnicería del Carrefour.
Al que no sea español y lea este post, le parecerá una boutade propia de la juerga y la alegría de la Eurocopa. Un síntoma más de las tropeciéntasmil cervezas bebidas durante los partidos. No es cierto: Yo bebo claras, y además no tantas. Yo soy más de gintonic los fines de semana (en copa y de ginebra Hendrick's con una rodaja de pepino, por si a alguien le interesa. Y tónica Fever Tree si hay).
No, no es una fantasmada española. Es la realidad. España era hasta hace no demasiado tiempo el país de las excepciones. Un país un tanto patafísico, con indivíduos absolutamente geniales que llegaban a lo más alto por su talento natural. Santana, Ballesteros, Fernández Ochoa, Ocaña o Nieto eran fruto de haber nacido con un don. Y con ese don llegaban a ser campeones del mundo o de lo que quisieran. Como lo eran Ramón y Cajal o Severo Ochoa, por salirnos del deporte. O Picasso y Dalí. O quien sea, qué coño.
Nunca triunfábamos en deportes de equipo porque sencillamente era imposible ponernos de acuerdo. Y si se hacía, era también la excepción: La Eurocopa del 64, el Real Madrid de las 6 Copas de Europa en los 50s y 60s... todo pura patafísica.
Ahora sigue habiendo talentos individuales excepcionales. De Nadal a Alonso, de Induráin a Corredor, de Sergio García a Dani Pedrosa o de Jorge Lorenzo a Defërr. Pero no es gente que sale de la nada: Hay una cuidadosa planificación que siembra los medios necesarios, y el talento florece ayudado por el dinero y el trabajo. Rafa Nadal no es una excepción, hay decenas de tenistas españoles en el Top100 de la ATP.
Mira por dónde que por fin se ha puesto de acuerdo el país entero en que en equipo, remando todos hacia mismo lado, se llega a la meta antes y nos cansamos menos. Ya lo habíamos comprobado con el balonmano, el baloncesto o el waterpolo, por poner tres ejemplos. Pero ha tenido que llegar el fútbol para darnos cuenta de ello.
Si, el fútbol en un país obsesionado por el balón es la mejor medicina. De repente somos un país mejor, más... todo. Más... ¿español?. Pues a lo mejor, mira por dónde. De repente, ahora hay días en los que encontramos ese frescor íntimo, nuestro café es bueno y nadie se pregunta porqué nunca tomamos una segunda taza en casa, y nuestro detergente lava más blanco que el de la vecina (que es Francia).
Parece que con el triunfo de España nos va a devolver Hacienda más de los 400 euros de Zetapé, se llenan los pantanos, baja el Euribor y la gasolina, y los toros en San Fermín sólo cogerán este año a algún guiri neozelandés ciego de kalimotxo que no se haya enterado del gol de Fernando Torres en Viena.
Zetapé ya no parece tan gafe como creíamos, o es que tal vez La Roja jugó tan bien que ni siquiera Zetapé pudo con ella. Que lo sepan John Kerry, Gerhard Schröder y Ségolène Royal.
Da gusto ir a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja y leer las ediciones digitales de L'Equipe o la Gazzetta dello Sport, que por una vez y cuando hablan del fútbol español no se refieren al Real Madrid o al Barça. Y es que estos días no hemos sido vikingos ni indios, ni culés ni nada de eso: Hemos sido españoles, hemos gritado, hemos llorado, hemos sacado las banderas y las camisetas rojas. Incluso aquellos a los que les importa el fútbol un pimiento de piquillo han visto los partidos definitivos o los resúmenes de Cuatro.
Aunque la cruda realidad vuelva y el buen rollo se derrita como un helado en el centro de Almería en agosto, lo cierto es que 23 españoles y Luis Aragonés unieron a 46 millones... salvo algún troglodita que salió de la cueva a cazar brontosaurios y a desear el triunfo de la selección de Gilipollistán antes que el de España. No importa, volvieron pronto derrotados a la cueva y a la oscuridad, y sin brontosaurio que llevarse a la boca. La chica de la foto está al sol y a la luz y es libre, aunque esté en Viena.
No perdamos al menos eso, y aunque la realidad en forma de cuota de la hipoteca con el euribor revisado nos dé una bofetada, vamos a quedarnos con que con el toque y con el equipo unido, somos grandes. Y ahora no hablo de fútbol.
martes 1 de julio de 2008
Esto es España
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8 marineros comentaron:
Has bordado esta entrada, me ha encantado.
La foto de la chica es preciosa, bebes bebidas un tanto inusuales y lees en italiano :O
No obstante, creo que todo quedara en espejismo, basicamente porque no tenemos un amplio sentido del patriotismo o de la causa conjunta y el actual sistema no hace sino fomentar desigualdades y egoismos entre las regiones, aunque las gobiernen partidos nacionales (pp y psoe).
Triste pero cierto. Y ojo, cuando digo patriotismo no me refiero a nacionalismo.
Y bueno, para que Espana vuelva a ser lo que fue, primero deberia sentirlo y luego tener dirigentes estadistas. Y lamentablemente, para competir globalmente tenemos una poblacion no muy grande, aunque eso no es excusa porque tenemos lo necesario para avanzar.
Saludos.
Una vez más te felicito. Cada día este blog me recuerda más al libro gordo de Petete. Sólo te falta la chica como 'paternaire' (en el blog). Escuché que la ertzaina habia cargado contra celebrantes en San Sebastián. ¿Es cierto? Qué fácil debe ser enfrentarse a personas armadas de banderas pero sin cócteles molotov. Qué pena...
P. D. ¿Has enviado la foto a Urkullo and company? Le imagino expulsando espumarajos cual drácula con sobredosis de gazpacho al verla.
La verdad es que una foto como esta tiene que doler en algunos "batzokis". Pues que duela. Como dolerá que el PNV pierda apoyos cada día en el País Vasco (ver últimos Euskobarometros).
De todos modos es verdad: este buen rollo post-eurocopa se pasará en unas semanas, no hay sentido del patriotismo (no nacionalismo, cierto) en España. Salvo cuando gana la Selección, Alonso, Nadal... o sea en lo adjetivo, no en lo sustantivo.
PD: La ginebra Hendrick's es escocesa y está buenísima. Prueba un gin&tonic hecho con ella y ya me contarás. No olvides la rodaja de pepino en vez de limón, y la tónica Fever Tree si la encuentras (está en la tienda Gourmet de El Corte Inglés pero me parece que Bitdrain está en Irlanda. Por cierto, yo viví un año allí en Dublín, en Dundrum en concreto, en Balally Park para más señas)
¿De manera que hay un jurgorista que se llama Fernando Navarro? Curiosa coincidencia...
En todo caso, no diría yo que los Gin & Tonics son bebidas un tanto inusuales. Debe ser por los treinta años que llevo consumiéndolos con regularidad, si bien es cierto que lo de la Hendrick's fue a instancia, precisamente, del Anfitrión de este blog, con cuya entrada de hoy no puedo estar más de acuerdo.
Amigo Hans coincidente con el futbolista: Hace 30 años no bebías Gint&tonics: hace treinta años teníamos doce (tú once, que no los cumples hasta la semana que viene) y estabas en casa de mis padres (o yo en la de los tuyos) jugando con los Geypermanes, de los que ambos teníamos varios ejemplares.
Es terrible hablar de "hace treinta años que... tal o cual". Menos para decir que hace 31 años que somos amigos (si te acuerdas, me fui a ZGZ en 6º). Un abrazo.
El error fue, precisamente, ése: estaba pensando en los treinta años que hace que nos conocemos, y me saltó esa idea a la frase de los 20 (o así) que llevo consumiendo gin and tonics.
De hecho, si este weekend estás en la Inmortal Ciudad, lo mismo podríamos tomarnos alguno para celebrar la onomástica a que te refieres. Digo yo.
Abrazos.
Que foto mas HIPOCRITA.La Ikurriña es un simbolo independentista y antiespañolista,se ve que la niñata esa no tiene ni idea y luego ireis despotricando sobre los independentistas y Sabino Arana,por cierto un fascista carlista que daba bastante asco.
¿Cada vez menos sentimiento por el PNV?Pues claro,como que la peña ve de que pata cojean esos fascistas,en Euskal Herria no se les quiere,ademas de ser unos derechosos de cuidado les da igual hacer pactos con PP,P$o€ y demas partidos españolistas.Veriamos que pasaba si dejaran presentarse a la izquierda abertzale,a no,que eso es peligroso porque puede ser una grandisima fuerza en Euskal Herria,mejor vamos a ilegalizarlos,asi creamos impotencia,rabia y violencia que nos conviene para sacar votos ;).
Tambien es ironico que un partido supuestamente de izquierdas como el P$o€ se alie a uno fascista como el PP para callar la eleccion del pueblo que ha sido el PNV,pero silencio,que estamos en democracia.
Por ai uno a dicho que cargaron los zipaios en Donosti o no se que,por una vez que reciban los gualdos esos no va a pasar nada,toda la puta vida hemos recibido los mismos mientras defendiamos nuestra tierra de ataques fascistas como cuando ha venido la Falange y demas partidos nazis a manifestarse por nuestras calles,los cuales en una foto sonriente se ve a un gordo y viejo falanjista dando la mano a un zipaio,esos que supuestamente son la policia de los "separatistas" que curiosamente defiende a los nacionalistas españoles venidos de Madrid y carga contra la poblacion vasca que se esta manifestando y defendiendo en su casa.
Nada mas que decir,se que este mensage no va a ser publicado,ya sabemos la censura fascista y tal.
GORA EUSKAL HERRIA ASKATU TA!!
Al contrario de lo que te dictan tus prehistóricos prejuicios, señor Anónimo, aquí no se censura a nadie que exponga sus argumentos con un mínimo de educación y respeto. Y "más o menos", tu comentario alcanza ese umbral, bastante laxo por otra parte.
Ignoro si estoy dentro de lo que tú considerarías un vasco. Soy de Donostia, nací en Gros en concreto (bueno, la verdad es que nací en una clínica, como todo el mundo. En la Clínica Aránzazu. No en la del Osakidetza, era un privada que estaba cerca del Alto de Miracruz, detrás de la Clínica San Ignacio), aunque luego viví en Amara y en el Antiguo. Estudié en el Colegio San Ignacio de la Avda de Navarra, y mis apellidos son tan sospechosamente vascos como lo puedan ser los tuyos. Incluso (créeme), puede que más. Lo que pasa es que yo para ti sería un pijo ñoñostiarra del PP, de la cuerda de Arantza Quiroga (aunque el Opus me cae tan lejano como a ti, probablemente), Oyarzábal, San Gil...
No, la Ikurriña no es un símbolo independentista y antiespañol. La Ikurriña, como posiblemente sepas, nació como bandera del EAJ-PNV, sólo para Vizcaya. Tampoco el Arrano Beltza, del que os habéis apropiado en nombre de nosequé, ya que es un símbolo navarro, no vasco. Estoy de acuerdo contigo en que al PNV le da igual pactar con PSOE o con PP. O con quien sea, incluidos vosotros. Y que son derechosos, es obvio. Una derecha muy, muy antigua y meapilas. Familiarmente, estoy emparentado con el lehendakari Aguirre (no en primer grado), y por tanto también con gente como Julen Madariaga, por poner un ejemplo. Como ves, en mi familia hay de todo: Desde gente del PP hasta fundadores de ETA. Todos nos hablamos, por cierto, aunque nos veamos poco.
La izquierda separatista proetarra(entenderás que no quiero llamarla abertzale) se ha presentado siempre hasta estas últimas elecciones. Su apoyo está entre el 15 y el 18%. Eso (que es bastante) es lo que consigue. Por cierto, tienes a Aralar, que es de la misma cuerda separatista, aunque rechazan la violencia. Eso les hace legítimos para defender cualquier postura, incluso la independencia. Como sabes, Guipúzcoa es la más separatista de las provincias, Vizcaya es más nacionalista (ya sabes lo que quiero decir), y Alava es más castellana que otra cosa. Y dentro de Guipúzcoa, Donostia es territorio PSOE y PP, poco tiene que rascar la izquierda separatista ahí. Se ve que somos demasiados pijos ñoñostiarras, aunque hace tiempo que yo no estoy por ahí, como para dejar que PNV y la marca separatista que esté de guardia en cada momento, nos echen de nuestra casa. Que también es la nuestra, como es la tuya, por si no lo sabes.
Agur
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