
Hoy nuestro adalid de las libertades y optimista patológico no ha propuesto medida alguna contra la crisis (según la OCDE, recesión en un par de meses) en su comparecencia en el Congreso. Los túneles de la M-30 se han inundado y yo he tenido la suerte esta mañana de no pillar atasco de salida por la autovía de Toledo, mientras el de entrada llegaba hasta el Sector 3 de Getafe. Afortunadamente el hoy estrenado acelerador de partículas (CERN) no ha creado un agujero negro que devore al planeta Tierra, aunque desde aquí no tengo claro si el hemisferio sur sigue existiendo (la web de Clarín, en la que entro con cierta frecuencia sigue on line, o sea que parece que sí existe).
Y ante toda esta confluencia de despropósitos y propósitos, yo voy a hablar de un tema tan trascendente como elegir a mi James Bond favorito.
Me río por no llorar. Como muchos lectores saben, yo tengo un trabajo remunerado y no mal pagado (no para matarse, pero tampoco para llorar) desde hace poco. Encontrado en plena crisis (recesión según la OCDE, la UE y todo el mundo mundial, repito), lo que tiene su mérito. Por ello tengo razones para reírme mientras muchos lloran: Lloran los nuevos parados, lloran los dueños de pisos a los que les sube el Euribor cada mes, lloran las empresas inmobiliarias y constructoras... lloran casi todos menos yo, que ya he llorado bastante en los últimos dos años.
Y como yo no lloro (por ahora), voy a ser intrascendente hablando del agente creado por Sir Ian Fleming. Si a alguien le desestresa, pues me alegro. Si a la mayoría le da igual, pues me alegro también. Ya volveré a ser trascendente en próximas entregas.
La historia cinematográfica de James Bond comienza, como todo seguidor de la serie sabe, a principios de los años sesenta. Ahora cada vez que veo una de esas viejas películas, me doy cuenta de lo mal que han envejecido. El malo siempre es un señor calvo (el líder de Spectra) que acaricia un gato persa blanco, y gran parte de las escenas se desarrollan en grutas subterráneas con trenecitos que me recuerdan a la Montaña Suiza del monte Igueldo de Donosti. Tal vez en 1962 en plena Guerra Fría y en plena carrera espacial podía impresionar a los espectadores, pero hoy resulta tremendamente desfasado. Parecen una película de Austin Powers, con calvo y todo.
El calvo da una orden y su sicario la repite al pie de la letra, como en las películas de submarinos. "Cambien el contenedor 2"... "Cambien el contenedor 2", repite una voz metálica. "Inicien lanzamiento cápsula XP56"... "Inicien lanzamiento cápsula XP56", repite de nuevo aburrido el ayudante. "Recojan el pis del gato", incide desganado el malo-malísimo calvo mandamás de Spectra... "Recojan el pis del gato", repetiría el fiel acólito mientras en su voz se dejaría entrever un cierto temor a que no hubiera cerca un esbirro con su casco plateado, su mono rojo, sus botas blancas... y una fregona a mano para recoger las inmundicias del gato albino del jefe.
Sean Connery es, sin duda, el mejor actor que ha encarnado a Bond. Pero en mi opinión eso no le convierte en el mejor agente 007 de la serie. El escocés Connery tuvo oportunidad de demostrar el pedazo de actor que es... pero en otras películas y en otros momentos. Desde "El hombre que pudo reinar" a la tercera parte de Indiana Jones, Connery es un grandísimo actor que en el momento de encarnar a Bond estaba al comienzo de su carrera, y se le nota.
A Connery le sustituyó fugazmente el australiano George Lazenby. Una sola entrega "Al servicio secreto de Su Majestad" sirvió para demostrar que por mucho que odiemos a los ingleses, a 007 debe encarnarlo un actor nacido en Belgravia o en Mayfair. O que al menos lo parezca. El australiano se comporta en la película como un canguro buscando basura en las afueras de Alice Springs, y sólo las enormes patillas de moda en su época nos permiten distinguirlo de un marsupial. Mucha gente desconoce esta película de la serie Bond, una de las pocas en las que aparece España como parte del escenario. En concreto una España tardofranquista con burros por las calles de una supuesta ciudad cercana a la urbanización en las afueras de Madrid donde vivía un asesino a sueldo. Porque Madrid no sale realmente: Para ver España hay que esperar a la época de Pierce Brosnan y ver Bilbao mientras Bond mata a un banquero suizo en "El mundo nunca es suficiente", con Sophie Marceau.
Tras el fugaz Lazenby, llegó "El Santo" Roger Moore. Posiblemente el actor más hierático de todos los que han interpretado a Bond. Sin embargo hay que reconocer que ha sido el más "British" de todos ellos. En gran parte debido a esa voz tan flemática del actor encargado de su doblaje en España, nada menos que Constantino Romero. Pero también su voz original resultaba "muy 007".
A lo largo de los años setenta y parte de los ochenta Roger Moore fue un buen Bond que nos dejó algunas de las mejores películas de la serie. Algunos errores de bulto, como incorporar como automóvil oficial un Lotus Esprit submarino no empañaron escenas memorables en "Octopussy", "El Hombre de la pistola de oro" con un genial Christopher Lee en el papel del asesino Scaramanga, o en "La espía que me amó". Sin embargo Moore apuró demasiado el papel dejando patente en su última película "Panorama para matar" que ya no tenía edad para saltar de continente en continente seduciendo espías del KGB, y que estaba demasiado gordo para el papel a pesar de meter tripa y aguantar la respiración hasta ponerse morado. Tras él llegó el lamentable Timothy Dalton.
Actror de teatro, Dalton hizo un debut prometedor en "The living daylights"... pero ahí se quedó. Las siguientes entregas fueron de lo peor de la serie, con un Bond macarra y hortera pegando a mujeres y mezclado con traficantes colombianos de coca. Lamentable.
Tras dos insufribles secuelas más con Timothy Dalton, finalmente llegó el que en mi modesta opinión ha sido el mejor Bond de la serie: Pierce Brosnan.
No me importa reconocer que me gustaría tener el estilo y el "touch of class" de Brosnan. Ni sé las veces que he visto alguna película suya como "El secreto de Thomas Crown" sólo por verlo ahí, con su impecable traje cortado a medida en Milán por Gianni Campagna. También estaba Rene Russo, pero ¿Cómo un caballero puede dejar de fijarse en ese impecable reloj Reverso de Jaeger Le-Coultre que Brosnan miraba distraído a bordo de su Bentley? Con toda seguridad, es la única película (con la excepción de Casablanca) en la que uno se fija más en el actor que en la actriz. Y ustedes, caballeros, confiesen que también lo hicieron. A pesar de Rene Russo.
Brosnan comenzó su andadura 007 con un importante handicap: BMW fue el coche oficial en las primeras tres películas de su época. Si no recuerdo mal, un Z3 en la primera, un Serie 7 (?) en la segunda, y un Z8 en la tercera. Lo del Z8 ya era otra cosa: A los amantes de los coches nos dolía ver un coche digno de Bond seccionado a lo largo por las sierras que colgaban de los helicópteros en las afueras de Estambul, en "El Mundo no es suficiente". Afortunadamente su última película recuperó las formas clásicas y Aston Martin volvió a ser el coche oficial de 007: En concreto un Vanquish, un coche precioso por delante pero que nunca me conveció por detrás, al fin y al cabo Zagato no es Pininfarina.
Pero hay que ser sinceros: Esos trajes bespoke de Brioni cortados en la Via Barberini de Roma, esas camisas de Turnbull & Asser cosidas en Jermyn Street, esos zapatos John Lobb... así yo también seduzco espías impresionantes. Y eso que su partenaire era nada menos que Halle Berry... y eso son palabras mayores. Aunque yo me quedo con Miranda Frost, la rubia mala-malísima maestra de esgrima.
En "Casino Royale", el debut de Daniel Craigh en el papel me decepcionó completamente. Al margen de la gracia de adoptar los nombres y situaciones de personajes de aquella película apócrifa de Bond protagonizada por David Niven, en la que encarnaba a un 007 jubilado que pasaba la mitad de la película enfundado en un batín de seda con dibujos cachemir (si no recuerdo mal), lo más destacable es la ciudad de Venecia, omnipresente en la saga Bond ... y por supuesto la presentación del Aston Martin DBS. Si lo mejor de la película es el coche (que no es poco), y pasamos por alto Brionis, Turnbulls, Martinis-sacudidos-no-agitados (shaken, not stirred) y demás parafernalia estética, comprenderemos que Craigh no es Bond: Es un señor con mucho músculo, pero no es el agente 007. Para ver a este indivíduo prefiero ver una de las tres entregas de Bourne, que aunque no va en Aston Martin te mantiene atado a la pantalla hasta que la película termina.
En unos meses llega "Quantum of Solace", el último Bond con Daniel Craigh otra vez encarnando a nuestro agente favorito: Me temo que lo mejor volverán a ser los coches (vuelve el DBS), los trajes y las chicas. Lamentable, en la única serie de películas en las que mis amigos y yo (todos perfectamente heterosexuales) nos fijamos mucho más en él que en ellas, aunque por supuesto todos salimos del cine comentando lo buenas que están las chicas Bond y lo impresionantes que eran los Aston Martin. Y repitiendo eso de "Bond, James Bond".
jueves 11 de septiembre de 2008
Sacudido, no agitado.
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6 marineros comentaron:
Pues bajo mi opinión el mejor James Bond es el señor Sean Connery.
Claro está que no soy muy imparcial, ya que siento devoción por este actor desde que lo vi con muy corta edad en "El nombre de la rosa" y a partir de ahí descubrí sus anteriores papeles encarnando a 007, y hasta hoy, seguidor fiel.
Efectivamente, el papel de Guillermo de Baskerville de "El nombre de la Rosa" lo borda. Supongo que mi problema con los Bond de Connery está más el la propia película que en el actor. Los guiones, aunque basados en relatos de Ian Fleming, no son para tirar cohetes: El calvo de Spectra y su dichoso gato persa blanco, el chino que desvía un cohete nuclear con un mondadientes desde Jamaica, los túneles y los trenecitos subterráneos...
Por los clavos de Cristo, Duque: el Criagh era un individuo que se liaba a hostias con un tipo en unos lavabos y acababa escachándole la cabeza contra una pila. Eso es clara y absolutamente impropio de 007. Inadmisible.
En cuanto a la observación de Bond en las diversas entregas (recordemos aquel principio de curso de licenciatura en que dedicábamos las tardes a verlas todas, una tras otra), diría yo que más bien era como si estuviésemos tomando apuntes. Halle Berry o Ursula Andress (por sólo mencionar dos de entre ellas) no me sugieren exactamente lo mismo, no sé cómo explicar.
Y aunque el Z8 es maravilloso... nada es como un AM. nada.
No podía faltar mi comentario en este tema, ¿verdad amigo Medina Sidonia?
Como bien sabes, suscribo el 95% de todo lo escrito, todos esos detalles los he ido comprobando en la colección completa de DVDs de BJB (Bond, James Bond) que voy actualizando con puntualidad.
¿Divergencias? Pocas... Añadir que entre las chicas Bonds -¡maravillosa la Berry!- tal vez mereciera la pena resaltar a aquella Barbara Bach de los setenta o a la violoncelista rubia -poseedora de un Stradivarius- cuyo nombre no recuerdo.
Y, como siempre, nuestra divergencia. No entiendo, por mucho morbo que traslade o por mucha ninfomanía latente que traten de pasar a sus personajes, como consideras que la Russo puede hacer desviar la mirada de un Reverso de Jaeger Le-Coultre. Tal vez de un Cassio...
Si que coincido con que Conery ha sido el "mejor actor que ha encarnado a Bond" y no el mejor Bond (ahí me decanto, como tú, por Brosnam e incluso por la "muñecona" y sus tres expresiones básicas), pero con una salvedad: si consideráramos a Niven como un BJB no tengo claro cual sería el mejor actor... Ambos muy grandes, eso sí.
En cualquier caso, que nos brindaran a nosotros toda su parafernalia (Brionis, Aston Martins, Pateks Philips u Hoteles de Gran Lujo) y sabrían lo que es un BJB versión caballero siglo XXI español...
Yo también me quedo con Sean Connery, es un peazo actor.
Por cierto, James Bond, a ver si nos da un cursillo para afrontar a Zp y su desgobierno.
Un saludo.
Coincido contigo en Connery es el mejor Bond,pero Daniel Craigh para mí fue una agradable sorpresa,porque digamos que interpreta a un Bond que no tiene que ver nada con el gran Pierce Brosnan (al que ya en su última película le asomaba una incipiente barriguita),es más sádico y va más en la linea de Connery.
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