
Este fin de semana, uno de mis mejores amigos venía a Madriz con su novia: Hotel de diseño de esos del área de Chueca, un musical en la Gran Vía, cena para dos en Teatriz (Le Marquis estaba lleno), copas en Ramsés... Yo me incorporé al café en el restaurante y al gin&tonic de Hendrick's a precio de caviar iraní posterior. Todo muy fashion y muy bien.
Sin embargo, lo que ocurrió posteriormente tenía su miga: A eso de las dos y pico mi amigo, que apenas había dormido en las últimas noches, quería volver al hotel. Ella, que suele salir hasta las mil y media cuando sale, quería tomarse otra copa. Se generó un cierto "mal rollito" entre ellos en ese momento. Al final los llevé al hotel en lamentables condiciones. Digo lamentables porque yo tengo un Audi TT y claro, el asiento trasero es estupendo para dejar la chaqueta o ese jersey que llevo en los hombros... pero no para pasajeros, aunque esto sólo era un viaje de la Puerta de Alcalá a San Bernardo. Por cierto, yo me hubiera tomado otra, pero no era yo quien tenía que decidirlo, al fin y al cabo ellos estaban de fin de semana romántico.
Todo esto una vez más, me lleva a la misma conclusión de siempre. Una conclusión que a mis 42 años y pico (un pico largo además) cada vez tengo más clara: Estoy soltero y sin novia, y cada vez me da más pereza tenerla. Eso de vivir para justificarse frente a alguien, eso de estar pendiente, eso de no poder irte al hotel cuando te da la real gana (que no es una gana monárquica, sino la tuya), eso de contar con dos cuando tienes pareja (que es lo lógico, por otra parte), cada vez me da más por saco.
Mi última relación más o menos estable, terminó hace casi dos años. Anteriormente había tenido bastantes. Desde entonces, sólo "relaciones" de una noche, de dos o de tres, como mucho. Con una mentalidad como la mía, no es extraño, por otra parte, que las mujeres se acaben cansando de mi en cuanto pasa una temporada y ven que no pasa nada. Quiero decir que no pasa nada que me comprometa demasiado. Al principio, mucho viaje, mucha cena, mucho sexo y mucho de todo. Pero a los pocos meses (en el mejor de los casos), me acabo agobiando, hartando, cansando...y aburriendo. Ya no encuentro ese frescor íntimo, ya no tomo una segunda taza de café. Y acabo terminando la historia, o dejando que ella la termine.
A mis años, cada vez estoy menos por la labor de aguantar a nadie. O de pretender que alguien me aguante a mi. Llevo muchos años viviendo solo, y me gusta. Tengo mi casa como quiero, y si dejo el gel de ducha abierto, nadie me dice nada (por cierto: no lo dejo abierto nunca, soy una joya). Tener mi casa como quiero no significa que parezca una cueva: al contrario, mi casa está perfectamente limpia y ordenada, cambio sábanas y nórdica cada semana, lavo los platos y ventilo la casa cada mañana. Nada extraordinario, por otra parte. Pero lo cierto es que sí, que me he acostumbrado a no pedir el placet a nadie para hacer lo que quiero. Me voy de viaje (mejor dicho, me iba antes de que el paro frenara los viajes hace dos años, pero el que viene...), me voy a esquiar, entro, salgo, subo o bajo sin dar explicaciones a nadie... y lo que es mejor, sin que nadie me las pida. Ya ni siquiera mi madre (que hace tiempo me prohibió taxativamente que le presentara a una sola chica más) me insiste en que tenga novia y me case. O no me case, pero al menos tenga novia.
Mi amigo, el que ha estado en Madrid este finde, llevaba bastante tiempo sin una relación estable, y vivía mucho más tranquilo. Ojo, no digo que viviera mejor, digo que vivía más tranquilo. Me consta que está muy colado por su chica, y ella también. Pero vivía más tranquilo hasta hace un año, mucho menos estresado que ahora, que es un sinvivir. Si le compensa (que creo que sí), pues enhorabuena, a lo mejor iremos un año de estos de boda a Donosti. Ese mismo amigo le soltó hace años una frase antológica a su entonces novia: A la pregunta de ella sobre lo que iban a hacer en las vacaciones de Semana Santa, él contestó "Tú no sé. Yo me voy a esquiar con MedinaSidonia". Impresionante.
Observo a mi alrededor: Mis dos hermanos están felizmente casados y con dos churumbeles cada uno desde hace años. La mayor parte de mis amigos también. Y en general, todos ellos son felices y comen perdices... pero yo no termino de ver claro que eso sea para mi.
Reconozco que en algunas ocasiones puedo echar de menos tener a alguien. Pero son las menos de ellas. Reconozco que cuando hace unas cuantas semanas que la caja de condones que hay en la mesilla no se mueve salvo cuando limpio el polvo (sin segundas), pienso que estaría bien tener una pareja estable. Y no lo estoy diciendo sólo por limpiar el polvo (ahora con segundas), sino porque es cierto que cuando uno piensa en una pareja, le vienen a la cabeza buenos recuerdos con ex-novias. Cuando llevas un rato pensando en ello, entonces aparecen las broncas, las neuras, los problemas, todo lo malo, el "es que no te comprometes"... y me digo a mi mismo, que estoy estupendamente solo.
Yo creo que los que andamos por estos años y nunca nos hemos comprometido tenemos una cierta dosis de gin&tonic en sangre permanente que nos inmuniza como la vacuna de la gripe.
Decía un anuncio de galletas de hace años que cuando a los 42 uno sigue soltero es porque es feo o es gay. Aunque no recuerdo a cuento de qué decían esto para anunciar galletas, en mi caso ninguna de las dos condiciones se cumple. Mi lista de ex-novias y de ex-rollos es prueba de ello. Por cierto, el anuncio en cuestión es anterior a la legalización de las bodas gay, claro.
Yo tengo una teoría: El matrimonio es una institución que viene de miles de años en el tiempo, es decir, de cuando la esperanza de vida del ser humano era de unos 45 años como mucho. Cuando uno se casaba, el rollo ese de "hasta que la muerte os separe" suponía en el mejor de los casos quince o veinte años. Pero ahora, en una España con una esperanza de vida cercana a los ochenta, lo de juntos para toda la vida puede suponer sesenta años: ¿Quién aguanta eso? Casi nadie, por eso se inventó el divorcio en cuanto la esperanza de vida comenzó a crecer.
Por acabar, hoy vengo aquí a reivindicar la figura del single, o sea la mía. ¿Es que uno no puede ser soltero porque simplemente le da la real gana? ¿Es que tengo la obligación de seguir el guión? ¿Tengo que hipotecarme 30 años para comprar un armario empotrado y vivir con alguien a quien no soportaré en un tiempo (y que probablemente tampoco me soportará a mi)?
domingo 21 de septiembre de 2008
Un Single de 42 rpm
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9 marineros comentaron:
Todas las monedas tienen "cara y cruz". Y tú, no sabes lo que te pierdes... quizá por eso te "empeñas" en no echarlo de menos.
Pero, amigo, (permíteme el familismo) todo tiene su tiempo...
¡Oye! me gusta mucho, mucho, tu blog.
Es probable que sea cierto: Si hubiera encontrado a alguien con quien quisiera estar, lo estaría. No es problema de estar o no con alguien, sino posiblemente de encontrarla. Yo no la busco, pero si aparece algún día espero no ser tonto y no dejarla escapar.
Estoy de acuerdo. Como decía un viejo secretario de juzgado para referirse a su mujer, todo depende de "contra" quién... de la parte contraria...
Joé, mira tú que a mí esta entrada me ha recordado una conversación mantenida entre dos amigos, hace veintitantos años, en que el uno le decía al otro "Chico, yo creo que tú serás el primero en casarte. Eres un tipo matrimonial".
Un portento de precisión en el análisis prospectivo, el vaticinador; menos mal que con el tiempo se le templó el criterio, porque si no... :-D
En fin: enhorabuena por los cuarenta y dos años de libertad elegida.
antes decías que el problema no era verte en la pielde tu amigo sino de encontrar a alguien adecuado. A lo mejor tu amigo sí lo ha hecho, pero que eso sea así no significa que no tenga que "negociar" muchas cosas como es natural en cualquier relación humana, sea del carácter que sea. La consecución de cosas y la renuncia a otras es algo inevitable en las relaciones humanas, son las reglas del juego...
El secreto está en dejar de utilizar el determinante "mi" cuando nos referimos a la persona con la que compartimos algunos momentos de nuestra vida y en respetar la libertad, la ajena y la propia, que sólo se vive una vez.
Ah!, otra cosita, me da a mí que eres un poquito machista, no?
En absoluto. Tengo de machista lo mismo que de forofo del Barça, en serio. Nada más alejado de lo que soy que el machismo.
Seamos serios, todos los que convivimos con alguien, sabemos que es un coñazo 10% de las veces, rutinario 70%, agradable 5%, maravilloso 1%, cobardía 4%.
Cualquier día de éstos ese personaje cerrará con llave la celda y lanzará las llaves por un acantilado. Así habrás pasado de ser tú, a esclavo de tu creación y finalmente a ser su víctima.
Ojito, pues. Al menos no te tomes en serio al "monstruo", que en tiempos de bonanza muchos le ríen las gracias, pero en la penuria es solo un desfado disfraz.
Con cariño.
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